Ofreció a sus trabajadores un aumento de 800 euros a cambio de no librar ni un día en todo el mes.
Vivían hacinados en habitaciones de 10 y 12 metros cuadrados.
Los sindicatos critican el silencio de la Administración pública tras formalizar varias denuncias.
El secretario de Organización de CCOO en las Pitiusas, José Antonio Carmona, y los delegados sindicales del grupo hotelero Playa Sol de Ibiza, perteneciente al empresario Fernando Ferré, denuncian que al menos 300 empleados de la empresa trabajan y viven en condiciones infrahumanas, según recoge el diario El Mundo.
Los contratos con los trabajadores están redactados en checo
En concreto, los sindicatos critican que han firmado un contrato laboral por el que perciben un salario de cerca de 320 euros mensuales. Además, los contratos están redactados en checo y en ellos se especifican cláusulas del tipo que "el empleado promete callar todas las verdades por el bien de la empresa, incluso tratándose del despido".
Después de que la situación laboral que atraviesan los trabajadores de dicha cadena hotelera saliera a la luz, se les ha ofrecido una subida salarial que alcalza los 800 euros mensuales o los 940 euros sin librar en todo el mes. Ambas cantidades se encuentran por debajo del salario mínimo contemplado en el convenio de hostelería, que supera los 1.000 euros.
Critican el silencio de la Administración pública
Los sindicatos denuncian, por otro lado, el silencio de la Administración pública y recuerdan que las denuncias formalizadas el pasado año ante la Inspección de Trabajo eran prácticamente similares. Las nuevas inspecciones, según los sindicatos, todavía no han tenido lugar.
Los responsables de los sindicatos y de los trabajadores del grupo Playa Sol aseguran que los más de 300 trabajadores que han firmado este tipo de contrato ilegal viven en condiciones infrahumanas hacinados en pequeñas habitaciones de entre 10 y 12 metros cuadrados en las que conviven cuatro y cinco personas en literas. Algunos de ellos se ven obligados a dormir en camas ubicadas en los pasillos. Los trabajadores, en su mayoría, proceden de países como Rumanía, Polonia, República Checa y Croacia.
José Antonio Carmona califica el contrato laboral de ilegal porque tiene que recoger lo acordado en los convenios firmados en España y no en otro país.
AGENCIAS. 21.05.2008
miércoles, 21 de mayo de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
El juez dicta apertura de juicio oral contra "los Albertos" en el 'caso Urbanor'
El Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid ha dictado la apertura de juicio oral contra Alberto Cortina, Alberto Alcocer y otras cinco personas -entre ellas, sus abogados- por el caso de la presunta carta falsa utilizada por los dos primos para incriminar a sus socios en el caso Urbanor.En un auto fechado el 16 de mayo, el juez Juan Javier Pérez Pérez considera que hay "indicios racionales" de que "los Albertos", los abogados Ramón Hermosilla e Ignacio Peláez, los hermanos José María y Francisco Javier Arnáiz y la periodista Gloria Álvarez cometieron presuntamente unos delitos de falsedad en documento privado, denuncia falsa y estafa procesal en grado de tentativa.
lunes, 12 de mayo de 2008
Burbuja a la española: la crisis deja 650.000 propiedades sin vender
La crisis inmobiliaria en España está obligando a las compañías a retrasar las promociones que tenían previstas y su preocupación actual es cómo dar salida al enorme stock de pisos que tienen en sus manos.
De hecho, un tercio de las más de 1,8 millones de viviendas nuevas construidas desde 2005 siguen sin hallar comprador. Y el volumen se ha ido engordando hasta multiplicarse por seis en apenas tres años y alcanzar las 639.646.
La situación es delicada en Castilla-La Mancha, donde las inmobiliarias no pueden deshacerse del 68,5% de lo que han levantado; la Comunidad Valenciana, y Murcia. Sólo en Canarias el mercado ha ido absorbiendo todo lo construido, según destaca el diario español El País.
No hay cifras oficiales sobre el stock de viviendas sin vender, pero el economista y gerente de la Universidad de Alcalá de Henares, Julio Rodríguez, propone cruzar los datos anuales sobre viviendas terminadas, avalados por los aparejadores, y las compraventas de obra nueva, recogidas por los registradores.
Desde 2005, en pleno apogeo del boom, hasta febrero de 2008 se acabaron 1,86 millones de viviendas. Y en cambio, se vendieron 1,22 millones. "El stock continúa acumulándose porque todavía se tienen que acabar proyectos que se han ido visando por los arquitectos. No es descartable que hasta hoy ya hubiera más de 750.000 viviendas sin vender", sostiene Rodríguez e El País.
La estimación no está muy lejos de la previsión que efectúa Guillermo Chicote, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE).
Chicote se teme que la cifra de viviendas sin despachar alcance las 700.000 si las administraciones no toman medidas para remediarlo. Y es que, según el matutino español, el año pasado las inmobiliarias acumularon 300.000 pisos, y sólo en los dos primeros meses de este año se añadieron otros 52.000.
El mercado fue incapaz de ir absorbiendo todas las viviendas construidas a partir de 2005. Ese año quedaron 90.144 pisos sin despachar. Desde entonces, los plazos de comercialización se han ido alargando y los pisos acumulándose: 195.989 en 2006 y 300.155 en 2007. Hasta febrero se han amontonado alrededor de 650.000. A esta cantidad de pisos hay que añadir la oferta de segunda mano. Es casi imposible saber cuánta vivienda de ocasión hay en el mercado. Pero los agentes de la propiedad inmobiliaria admiten el parón: sólo cierran el 25% del volumen de operaciones que se registraban hace dos años.
¿Dónde se ubica el stock de pisos? No sólo en la costa y en la montaña, donde los mercados de segunda y tercera residencia quedaron resentidos ya en 2006. La profesora de Estudios Inmobiliarios de la Universidad de Alicante, Paloma Taltavull, asegura que el stock de viviendas abunda en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, sobre todo Madrid.
Rodríguez añade que la periferia de la capital y las cinco provincias limítrofes de la comunidad (Ávila, Segovia, Guadalajara, Cuenca y Toledo) acaparan parte de las existencias. Ello explica que dos de cada tres pisos construidos en los últimos tres años en Castilla-La Mancha están vacíos. Y que en Castilla y León permanezcan en el mercado cuatro de cada diez casas levantadas en los últimos años.
Pero lo peor está por venir. "Está aflorando una oferta nueva de suelos que se compraron entre 2003 y 2004", recuerda el director de Análisis de Aguirre Newman, Javier García-Mateo.
Según El País, queda plasmado en las estadísticas: se proyectan menos viviendas, pero se mantiene el ritmo de pisos terminados. Y en cambio, las compraventas se desploman. "Es la gran diferencia respecto a crisis anteriores: el exceso de oferta es espectacular, y se une a la de los inversores que las adquirieron para revenderlas y todavía no han podido hacerlo", recalca el profesor de la Universidad de Barcelona Gonzalo Bernardos.
De hecho, un tercio de las más de 1,8 millones de viviendas nuevas construidas desde 2005 siguen sin hallar comprador. Y el volumen se ha ido engordando hasta multiplicarse por seis en apenas tres años y alcanzar las 639.646.
La situación es delicada en Castilla-La Mancha, donde las inmobiliarias no pueden deshacerse del 68,5% de lo que han levantado; la Comunidad Valenciana, y Murcia. Sólo en Canarias el mercado ha ido absorbiendo todo lo construido, según destaca el diario español El País.
No hay cifras oficiales sobre el stock de viviendas sin vender, pero el economista y gerente de la Universidad de Alcalá de Henares, Julio Rodríguez, propone cruzar los datos anuales sobre viviendas terminadas, avalados por los aparejadores, y las compraventas de obra nueva, recogidas por los registradores.
Desde 2005, en pleno apogeo del boom, hasta febrero de 2008 se acabaron 1,86 millones de viviendas. Y en cambio, se vendieron 1,22 millones. "El stock continúa acumulándose porque todavía se tienen que acabar proyectos que se han ido visando por los arquitectos. No es descartable que hasta hoy ya hubiera más de 750.000 viviendas sin vender", sostiene Rodríguez e El País.
La estimación no está muy lejos de la previsión que efectúa Guillermo Chicote, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE).
Chicote se teme que la cifra de viviendas sin despachar alcance las 700.000 si las administraciones no toman medidas para remediarlo. Y es que, según el matutino español, el año pasado las inmobiliarias acumularon 300.000 pisos, y sólo en los dos primeros meses de este año se añadieron otros 52.000.
El mercado fue incapaz de ir absorbiendo todas las viviendas construidas a partir de 2005. Ese año quedaron 90.144 pisos sin despachar. Desde entonces, los plazos de comercialización se han ido alargando y los pisos acumulándose: 195.989 en 2006 y 300.155 en 2007. Hasta febrero se han amontonado alrededor de 650.000. A esta cantidad de pisos hay que añadir la oferta de segunda mano. Es casi imposible saber cuánta vivienda de ocasión hay en el mercado. Pero los agentes de la propiedad inmobiliaria admiten el parón: sólo cierran el 25% del volumen de operaciones que se registraban hace dos años.
¿Dónde se ubica el stock de pisos? No sólo en la costa y en la montaña, donde los mercados de segunda y tercera residencia quedaron resentidos ya en 2006. La profesora de Estudios Inmobiliarios de la Universidad de Alicante, Paloma Taltavull, asegura que el stock de viviendas abunda en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, sobre todo Madrid.
Rodríguez añade que la periferia de la capital y las cinco provincias limítrofes de la comunidad (Ávila, Segovia, Guadalajara, Cuenca y Toledo) acaparan parte de las existencias. Ello explica que dos de cada tres pisos construidos en los últimos tres años en Castilla-La Mancha están vacíos. Y que en Castilla y León permanezcan en el mercado cuatro de cada diez casas levantadas en los últimos años.
Pero lo peor está por venir. "Está aflorando una oferta nueva de suelos que se compraron entre 2003 y 2004", recuerda el director de Análisis de Aguirre Newman, Javier García-Mateo.
Según El País, queda plasmado en las estadísticas: se proyectan menos viviendas, pero se mantiene el ritmo de pisos terminados. Y en cambio, las compraventas se desploman. "Es la gran diferencia respecto a crisis anteriores: el exceso de oferta es espectacular, y se une a la de los inversores que las adquirieron para revenderlas y todavía no han podido hacerlo", recalca el profesor de la Universidad de Barcelona Gonzalo Bernardos.
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